L’AEROFAGIA È UNA DISFUNZIONE DELL’APPARATO DIGERENTE

No ser quien eres/ser quien no quieres ser/ser el que puedes

Publicado en Uncategorized por Juan Sahumerio en 28 Octubre 2009

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Estoy seguro de que se lo he dicho a Gabriela varias veces. Por ejemplo tomando café descafeinado un domingo a las 11 de la noche, o estacionados más temprano en el malecón, hablando de Italia y España, cada uno, respectivamente. Se lo dije a Clo el día del concierto de Depeche Mode mientras caminábamos en frente de ese cuerpo artificial, ese armatoste terrible que es la oficina principal del BCP en Santa Patricia. Un momento en la terraza de un piso 17 en San Isidro, desde donde maravillosamente se pueden ver los cerros al norte y al este, la playa de la Bahía de Miraflores al oeste, en todas direcciones la ciudad chata y horrorosa, extendida como una sábana sucia, incluso el sunset, en los veranos un sunset cegador que es como una lámpara roja y huachafa, se lo comenté a Rafael y Estefanía y se rieron. Se lo escribí una vez por messenger a Luciana y también se rió (entonces empecé a considerar que quizás sí era gracioso). Se lo he querido decir el domingo a Carolina, quizás antes también, pero se me ha pasado. Probablemente le he dicho cualquier otra cosa en cambio (hay demasiadas cosas que quiero decirle constantemente a Carolina y es entonces muy natural que se me olviden algunas, que no pueda decirlas todas al mismo tiempo).

A Rafael y Estefanía se los dije en medio de un ventarrón y probablemente ni lo recuerden. Estefanía miraba hacia Ripley y Rafael señalaba el nuevo logo del Interbank. Yo trataba de ver por la ventana del baño de mujeres del edifico de al lado y se los dije como se dicen las tragedias en una oficina: con aplomo práctico, como si fueran triviales cojudeces que se dicen rápido mientras se trata de ver dentro de un baño de mujeres y no cuestiones materiales, como si en el instante de un ventarrón cierta providencia –además infalible– fuera a salvarnos de ellas de cualquier modo y no importara realmente lo que pensáramos o pensaran otros al respecto. En efecto, ellos no piensan nada al respecto. Pero a Clo se le dije distinto, como de casualidad. Casi fue un lapsus. Así como el criminal que es atrapado porque delicadamente suelta la verdad en una conversación cualquiera, sobre carros, sobre helados, sobre libros, quién sabe: sobre recetas para escalfar huevos, precisamente de ese modo. Íbamos andando junto al armatoste, yo tomaba té verde y ella comía galletas y yo lo dejé entrever. A Gabriela, en cambio, se lo dije sinceramente, con total intención y no con poca resignación, porque a Gabriela la conozco hace 17 años (y no 10, como ella piensa) y le puedo hablar con sinceridad y resignación, sin discriminar. Por supuesto, también se rió.

Especulo que hay una distancia entre todo y nosotros, entre lo que esperamos y lo que somos. No hay –casi nunca la hay– una coincidencia efectiva entre lo que funciona y lo que somos capaces de hacer. Hay habilidades básicas que se deben conocer. Hay técnicas implícitas que todos deben dominar. Ocurre, y no en pocas ocasiones, que esto no sucede. Luego, se define una brecha. Y en esta brecha, o en las distintas formas como somos concientes de esta brecha, está trazado absolutamente todo lo que haremos, querremos, besaremos, sucederá.

Le he empezado a escribir a Carolina mi papá no me enseñó a saltar, a golpear, a…

4 comentarios

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  1. o said, on 3 Noviembre 2009 at 7:00 AM

    sigo esperando leer mi nombre escrito por juan. siempre gabriela, gabriela, gabriela.

    • Juan Sahumerio said, on 3 Noviembre 2009 at 10:29 AM

      ya te cagaste. te voy a dedicar uno (un post).

      • o said, on 4 Noviembre 2009 at 4:10 AM

        a esperar se ha dicho.

  2. isabellaoliveira said, on 24 Noviembre 2009 at 11:46 AM

    asi te pones cucurrrrrruca?


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